domingo 17 de enero de 2010

El pastor que acabó en la cámara de gas

Domingo Echeverria fue un pastor vasco ,acido hacia 1893. Trabajó durante años cuidando rebaños en el condado de Humboldt, Nevada, aunque, como tantos otros, se vio inmerso en problemas por desequilbrios mentales que le llevaron a la cárcel y, luego, al manicomio (atacó a otro vasco, Claudio Yturriaga, con una manguera, hiriéndole gravemente, Reno Evening Gazette, 1947-10-10). Le dieron de alta, pero al no encontrar trabajo se convirtió en un indigente. En 1951, estaba internado en la sección de pobres del Hospital de Winnemucca cuando, en un ataque de lacura, mató a una enfermera, Elisabet Catlet, y a un paciente de 76 años, Thomas Robinson. El vasco logró ser reducido por un médico y un visitante al centro (Ogden Standard-Examiner, 1951-09-24).
En noviembre de 1951, fue acusado de asesinato en primer grado y condenado a morir en la cámara de gas. Cuentan las crónicas que, aunque durante el juicio, contó con un intérprete, no lo necesitó cuando le leyeron la sentencia, que recibió tranquilo y con una sonrisa (Salt Lake Tribune, The, 1951-11-11).
La ejecución debía tener lugar en enero de 1952. En abogado defensor apeló contra la sentencia de muerte en Carson City (Salt Lake Tribune, The. 1952-01-23). Se retrasó la ejecución, pero la apelación fue denegada. El pastor vasco fue ejecutado a las 6 y media de la mañana de 13 de noviembre de 1952. Las crónicas dicen que acudió a su cita con la muerte en calma. Pasó la noche solo en su celda. Poco antes de su muerte, fue acompañado por dos sacerdotes católicos. Los humos letales comenzaron a invadir la cámara de gas a las 6.08 y, a las 6,20 el médico de la prisión, Richard Petty, certificó su muerte (Reno Evening Gazette, 1952-11-13)

domingo 10 de enero de 2010

Mort pour la Patrie

El 1 de octubre de 1914. Un grupo de hombres se reunía en el Hotel Indart de Reno para realizar una pequeña parada militar. La mandaba en teniente Calisfero Pitana, un venerable anciano veterano de mil combates. Su escuadra estaba formada por parisinos y vascos (se hace la distinción el periódico). Entre estos últimos, los soldados Jean Larralde, Pettan Goyhetche, Jean Oxarat, Baptiste Carrica o Pierre Etchemendy. Habían llegado desde diferentes puntos de Nevada. Algunos se habían naturalizado americanos, otros estaban casados. Antes, un grupo de veinte había salido para Europa. Los soldados recibieron un cálido homenaje antes de salir para el frente en otro establecimiento vasco, el Commercial Hotel. Luego, junto a otros 250 procedentes de California, embarcarían en un convoy de la Western Pacific rumbo al frente(Reno Evening Gazette, 1914-10-02).

jueves 17 de diciembre de 2009

Cuatro libros maravillosos

La emigración vasca a las Américas sigue produciendo una literatura excepcional. Me gustaría recomendar cuatro libros, diferentes entre sí, pero de un enorme atractivo. El primero tiene que ver sobre la dieta de los vascos de Boise. Su autora es la doctora Colleen Asumendi Fillmore que ha escrito Basques of Boise: adult dietary culture and tradition. El segundo es una recopilación de de documentos de una familia de Aldudes que emigra a Uruguay realizada Marielle Mouquel, La Maison de Manech. El cuarto es Gardeners of Identity, el ensayo de Pedro Oiarzabal sobre la comunidad vasca de San Francisco. Por último, la crónica de Asun Garikano, Fran Westeko Euskal Herria ,en una cuidadísima edición de Pamiela.

martes 24 de noviembre de 2009

El hotel vasco más antiguo de Reno

El hotel vasco más antiguo de Nevada fue el Basco Saloon en la esquina de las calles Second y Center, regentado por George Etchart, un suletino que había trabajado como pastor en California y Nevada. Era un local que el Reno Evening Gazette denominaba como un “questionable resort” tras una pelea a cuchillo entre el vasco y un hotelero suizo-italiano rival (Reno Evening Gazette, 1900-10-01). En 1902, anunciaba que, en su establecimiento se vendían excelentes cigarros y los “mejores vinos del siglo XIX”. Desde su apertura, el saloon alquilaba algunas habitaciones. Para 1903, el salón se había convertido en el Basco Hotel que ofrecía habitaciones por días, semanas o meses. En julio de 1903, alquiló el New Basque Hotel (un edificio de ladrillo en Center Street que había levantado en sociedad con Bernard Chicorp) cuando aún esta en construcción. El edificio de tres plantas tenía 16 habitaciones en cada una de las plantas superiores, todas ellas con luz directa. En la planta baja estaba el bar, el comedor, la oficina y la vivienda de los propietarios (Daily Nevada State Journal, 1903-08-15). Aun no había acabado el año cuando el New Basque Hotel (con los mismos dueños) se convirtió en el Commercial Hotel. En 1905, al retirarse Chicorp, Etchart se hizo con su parte en la sociedad. El 22 de mayo de 1909, esta vez en sociedad con Bertrand Duque, volvía a abrirse el Commercial.
El Commercial Hotel contaba, además, con un frontón en que se jugaron algunos partidos que tuvieron eco en la prensa de la época que por ejemplo contaba la derrota sufrida por la pareja local – Etchart-Bouzout- contra otros llegados desde Los Angeles. La apuesta era de 100 dólares. El Reno Evening Gazette decía que la pelota a mano se había convertido en un deporte muy popular entre la comunidad vasca de la ciudad que celebraba numerosos campeonatos y apuestas (Reno Evening Gazette, 1905-04-10)
En febrero de 1910, tras un tiempo cerrado, el Commercial pasaba a ser regentado (“keeper”) por John Etchebarren.

martes 20 de octubre de 2009

Locos de soledad

Si hay una palabra que defina la vida del pastor vasco en Estados Unidos esa es soledad: . Quizá por ello no sea de extrañar que el monumento al pastor vasco que se encuentra cerca de Reno tenga esa título: Solitude(Bakardade). Gorka Aulestia, en su estudio de Sweet Promised Landa, la obra de Robert Laxalt reslta que “los sentimientos de soledad, malancolía, nostalgia. Tristeza, y los conceptos de esfuerzo, lucha, peligro, trabajo,subyacen en toda la obra. La soelad del pastor que vive perdido (en algunos casos hasta volverse loco) en las montañas de Nevada donde no crecen más que las artemisas" (Gorka Aulestia, “Dulce tierra prometida”,Sancho el Sabio).
En 1930, estaban internados en el Nevada State Hospital for Mental Desease (el hospital siquiátrico) al menos diez vascos, todos hombres. Conocemos los nombres de casi todos ellos: Antonio Yribar, Pierre Minaberrigaray, Miguel Areitio, Calixto Hormaza, Juan Bautista Monasterio, Antonio Ybaibarriaga, Simón Ardanaz. Padecían lo que la prensa de su tiempo llamó “el mal de los pastores”: la soledad les llevaba a la locura. Algunos de aquellos desgraciados pasaron el resto de su vida (décadas, en algunos casos)
En 1898, un pastor vasco llamado José Miguel Rementería se vió envuelto en un grave incidente. Le había llevado a Winnemucca su jefe Mr. Murphy para que recibiese tratamiento médico. Fue alojado en el hotel Lafayette y su manager, Frank Germain se ofreció a cuidarle mientras esparaba la revisión médica. Cuando, a la noche, el hotelero entró en la habitación del pastor, este le atacó con un cuchillo. El pastor fue detenido por el sherriff e internado en un manocomio (Daily Nevada State Journal, 1898-05-05). La prensa calificó el caso como el del crazy Basque.
La soledad Antonio Yribar fue detenido cuando trataba de arracarse los demonios que le poseían rociándose con agua. Los médicos decidieron su internamiento en el manicomio (Reno Evening Gazette, 1910-08-15). Yribar , de 35 años, había llegado al país en 1905 y trabajaba como pastor en Sweetwater, en el condado de Esmeralde (US Census, 1910).En 1930, estaba internado en el manicomio de Sparks (Nevada State Hospital for Mental Desease)(US Census 1930). Su único contacto con el exterior fue durante años el hotelero John Etcharren.
En 1915 era encarcelado en Elko Salvador Yparraguirre (con otros dos hermanos en el país tras un ataque de locura.
En el verano de 1917, Bautista Arburua despareció mientras cuidaba su rebaño cerca de Reno. Al ver las ovejas sin cuidados, el guarda forestal dio la voz de alarma. Se organizó una partida de búqueda encabezada por John Etcharren, propietario del Commercial Hotel y cuñado del desaparecido. La prensa apuntaba como causa lo que llama el mal de los pastores: la locura (Reno Evening Gazette, 1914-07-30).
El 9 de marzo de 1920, unos niños encontraban el cuerpo de Jean Ohandeguy junto a las vías del tren en Winnemucca. Onhandeguy había llegado a la ciudad desde Gerlach para contratar un pastor para su rebaño. Suicido cortado las venas (Reno Evening Gazette, 1920-03-09).
En 1924, José Amuchastegui, un pastor vasco de 40 años, fue encerrado “para observación” tras pasar horas y horas anandado de un lado a otro en un hotel de Reno (Nevada State Journal,1924-08-27)
En 1926, Simón Ardanaz, un pastor vasco que había llegada al país en 1913, fue enviado por el juez a un manicomonio para someterle a observación. Alegaba que tenía más de un millón de dólares en bancos de California. Eso sí no podía explicar cómo había logrado tal fortuna (Nevada State Journal, 1926-07-21). En 1930, estaba internado en el manicomio de Sparks.
En 1927, John Etcheverry fue encarcelo en Washoe para oberservación। Tuvo que ser metido en la celda por cuatro hombres। Etcheverry aseguraba que, tras un pleito con el condado de Lander, había perdido su rebaño de ovejas (lo que no había ocurrido)। Además, sufría alucinaciones religiosas (Reno Evening Gazette, 1927-02-04)

lunes 21 de septiembre de 2009

Oinkari Dancers Aniversary

Oinkari Basque Dancers to celebrate golden anniversary

The group that began with 7 dancers plans a year of anniversary observances.

BY TIM WOODWARD - twoodward@idahostatesman.com

Published: 03/29/09


Darin Oswald/Idaho Statesman
Toni Murelaga Achabal, Diana Urresti Sabala, Delphina Urresti (front row), Simon Achabal and Al Erquiaga (back row) helped found the Basque Oinkari Dancers. Current and former dancers are about to kick off more than a year of celebrating their 50th anniversary.

WERE YOU AN OINKARI DANCER?

If you were and would like to participate in the group's anniversary observances, contact Al Erquiaga at 853-0678.

You can't call yourself a true Boisean if you've never seen the Oinkari Basque Dancers. They're part of our heritage, like Music Week or tubing the Boise River.

But do you know when and how they started?

Probably not. They're so much a part of the local scene that they seem to have always been here.

The group began after seven Boise Basques in their early 20s visited Spain and learned some Basque songs and dances. They thought the dances would be a fleeting diversion.

Nearly half a century later, Idaho Basques are planning more than a year of events celebrating the 50th anniversary of that trip and what it started. What began with seven 20-somethings has become a tradition that has included more than 800 dancers performing at venues from local parks to the rotunda of the U.S. Senate.

"They've represented Idaho nationally and internationally," Basque Museum and Cultural Center Director Patty Miller said. "And they've been great preservers of our culture. When the visitors' bureau or the tourism department want to point something out about Boise culture, there's nothing more visible than the Basque dancers."

The seven who started it all - Al Erquiaga, Delphina and Diana Urresti, Toni Murelaga, Simon Achabal, Clarine Anchustegui and Bea Solosabal - spent the summer of 1960 in Europe. While visiting the Basque country, they met a group of dancers who called themselves the Oinkaris, which loosely means dancing feet.

"They taught us two dances to take home," Boisean Toni Achabal said. (Her last name being the same as that of another member of the original seven isn't a coincidence. She and her husband, Simon, were the first of many Oinkari dancers to be married.)

"We had the idea of starting a group in Boise," she said, "but we never dreamed what it would become. We thought it would be here today and gone tomorrow."

When the Boiseans visited Spain, dictator Francisco Franco was ruthlessly suppressing Basque culture. Basques couldn't fly their flag, speak their language or write down their music. The novice dancers had to try to remember the songs until they returned to Boise.

"We got together with Jimmy (local accordion legend Jimmy Jausoro) right away because we didn't know how long the songs would stay in our heads," Achabal said. "He wrote down what we could remember. We made our own costumes and started practicing. It wasn't authentic, but it was as authentic as we could make it."

It was authentic enough that their first performance for Boise's Basque community in December 1960 was a hit.

"We were so nervous we didn't know if we were coming or going, but we wowed them," Achabal said.

The performances will continue with more than a year of anniversary observances, beginning with the St. Ignatius picnic Aug. 1-2 (the current Oinkari dancers will perform), culminating with Jaialdi in July of 2010 and ending with a dinner dance in December of 2010 - 50 years after the first group's first performance.

"We're going to try to get all the alumni to dance at one time at Jaialdi," Erquiaga said. "That will be over 700 people."

Though two of the original dancers now live out of state, all seven - now in their 70s - plan to join in the festivities.

"Hopefully we'll rehearse first," Erquiaga said. "Then we'll stagger through it."

That's a greater accomplishment than it might seem.

The Oinkari group that taught them their first dances in Spain? It disbanded decades ago.

Tim Woodward: 377-6409


From Idaho Stateman

sábado 5 de septiembre de 2009

El primer grupo de dantzaris de Idaho




El primer grupo de bailes del estado de Idaho nació en Emmett, una pequeña localidad del condado de Gem que, en 1940, tenía poco más de 3000 habitantes, de estos, casi el 10 por ciento eran vascos o de origen vasco. Aquí vivía Cipri Barroetabeña, natural de Markina, junto a su esposa Julia Lizundia, con quien se había casado en 1922. Cipri había trabajado en una serrería en Oregon y como pastor en Oregon y Idaho.
A finales de 1939, comenzaron a sentar las bases de lo que sería el primer grupo de danzas del estado de Idaho. Para su puesta en marcha, contó con la ayuda de Jon Bilbao, subdelegado del Gobierno vasco en Boise (que, sin embargo, residía en Emmett) y de José Villanueva. Al grupo fundacional se sumó la lekeitiarra Lucy Aboitiz, una buena dantzari que había trabajado durante un tiempo en el hotel de su tío “Zapatero” Aguirre en Boise.
Mientras que los Barroetabeña y Lucy se encargaron de ensañar la jota y la “porrusalda”, Jon Bilbao, que tambien era un consumado dantzari (había formado parte del cuadro de Juventud Vasca de Algorta), se encargó de enseñar la espadantza y el aurresku “bizkaino” (aunque contaba que algunos pastores de Idaho lo ejecutaba con singular maestría) Decía Jon que, en aquel aurresku, el dantzari se movía más porque hubo un tiempo en que se llevaban cascabeles y, claro, había que hacerlos sonar.
Había que buscar un txistulari. De esto se encargó José Villanueva. Por fin, localizó a Ambrosio Aparicio, un pastor que trabajaba para John Archabal. La cosa no era facil. Para entonces, había comenzado una campaña contra Jon Bilbao (a quien algunos acusaban de “agente comunista”). Zenón Izaguirre, yerno y capataz de Archabal puso todo tipo de dificultades, aunque, al final, cedió.
El grupo quedó formado, finalmente, ocho niñas y nueve niños (dos de estos no eran vascos). Hicieron varias actuaciones y participaron en la Idaho State Fair de 1940, desfilando en una carroza. Aquel año, tras la ocupación nazi de Francia, cerró sus puertas la Subdelegación del Gobierno Vasco de Boise y Jon Bilbao se fue a la Universidad de Bwerkeley (donde, por cierto, formó un grupo de espatadantzaris. El grupo de Emmett siguió activo hasta diciembre de 1941. Habría de pasar cinco años para que Juanita Hormaetxea comenzase comenzase con sus clases de Baile.